Una vez que tienes varias miniaturas, es momento de seleccionar una o dos opciones que funcionen mejor en términos de composición.
Ahora trabajaremos en una escala un poco mayor, manteniendo las proporciones del formato final, pero con más espacio para comenzar a definir las formas.
En esta etapa, los bloques se convierten en palabras.
Aquí es donde empezamos a darle letra al diseño.
Para distribuir correctamente las letras dentro de un espacio dado, utilizaremos un método sencillo:
Primero, delimita el espacio total que ocupará la palabra.
Después, divide ese espacio de manera general según la cantidad de letras, sin buscar precisión absoluta, sino una distribución equilibrada.
A partir de ahí, comienza a ajustar visualmente:
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algunas letras necesitarán más espacio
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otras pueden comprimirse ligeramente
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es importante considerar formas abiertas, diagonales y remates
El objetivo no es que todo mida lo mismo, sino que todo se vea equilibrado.
Este proceso te permite construir palabras que se integren bien dentro del espacio disponible, manteniendo ritmo y proporción desde el inicio.
Aquí el dibujo empieza a tomar forma, pero sigue siendo flexible.
Todavía estamos en una etapa donde es válido corregir, mover y ajustar.
SI A LAPIZ NO SE VE BIEN, NO HABRÁ PINTURA QUE LE HAGA VERSE MEJOR.